Acciona Latinoamérica - Anthony Frassino González
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Acciona Latinoamérica

Acciona Latinoamérica

En el artículo anterior comentamos sobre la primera labor del proyecto #accionaLA con la encuesta “De deseo a visión”, para que diferenciáramos entre los deseos y la visualización, y de esa manera comenzar a creer en nosotros a la hora de hacer los sueños realidad; pero en este artículo profundizaremos más en el proyecto “Acciona Latinoamérica” para que se unan e interactúen con nosotros.

Hacer volar la imaginación es uno de los mejores ejercicios que existe para tranquilizar el alma. Es más: la libera de los límites creados por la razón, que no la deja coquetear con lo que llaman locura. Las hipótesis resultantes de los viajes que realizamos a través de nuestra imaginación son chifladas e inentendibles, pero son las que han logrado expandir el mundo conocido por la razón. Hacer estos viajes es gratis porque no son físicos sino mentales, y está al alcance de cualquiera en el momento que desee. Pero son pocos los que los hacen, por la resistencia que la razón ejerce sobre ellos.

Los libros son unos de los mejores activadores de la imaginación. A medida en que leemos nos adentramos en diferentes historias, experimentando lo que sus personajes viven y sienten. Hace varias semanas, gracias al gran libro “El Universo en tu mano” del físico Christophe Galfard —considerado el pupilo más brillante de Stephen Hawking—, di un paseo por la luna, el sol, la vía láctea, los agujeros negros y a través del tiempo mismo (tanto pasado como futuro). Fue un viaje imaginario que me ayudó a ser consciente del lugar que ocupamos en el vasto cosmos. Estar en esos lugares, internalizar lo insignificante de nuestro tamaño en comparación con la inmensidad, me produjo una sensación increíble de humildad. Sentí paz. Pero la lectura también me permitió entender cosas que antes me eran inexplicables; me dejó saber de tantas teorías nuevas que mi campo de la razón se amplió de golpe y de forma extraordinaria. Decía Sócrates que la manera de expandir tu conocimiento era a través del cuestionamiento, y tras leer este libro mi cabeza no ha parado de hacerse preguntas.

Ante tantas incógnitas por resolver, siento que los problemas que antes me agobiaban ya no tienen la misma importancia. Se han empequeñecido tanto que incluso ya no los veo como el obstáculo que creí que eran, por lo que me siento mejor preparado para resolverlos. Perdí el miedo. Son tan insignificantes ahora, tan ínfimos, algunos incluso tan estúpidos, que me recrimino por no haberlos resuelto antes. Pero pensar en ellos también me hizo tropezar con una nueva realidad: percibo que una manera de determinar la diferencia entre un gran desafío y uno pequeño es por la cantidad de personas que se necesitan para superarlos. Los personales solo dependen de mí, pero hay otros que sobrepasan mis límites y necesitan de muchos de nosotros para continuar. Es por eso que después de un año trabajando en la idea de un movimiento, nació el proyecto “Acciona Latinoamérica” para que juntos superemos los desafíos que sobrepasan nuestros límites individuales.

En uno de los viajes temporales, Galfard nos traslada a cinco mil millones de años en el futuro, al momento de la muerte de nuestro Sol, a presenciar la devastadora explosión que fulmina a todo el sistema que lo circunda. El objetivo es hacernos entender que ni siquiera tras la colonización de Marte estará a salvo la Humanidad, así que si queremos preservar nuestra especie debemos llegar mucho más lejos: conquistar otras galaxias.

El Hombre ha avanzado paso a paso. Comenzamos mirando las estrellas desde la Tierra, llegamos a la luna, y ahora el principal objetivo es aterrizar en Marte. Si no nos matamos antes unos a otros, tenemos por delante unos cinco mil millones de años para lograrlo. Creo que sí es posible, si se inicia ya mismo. ¿Qué necesitamos para al menos llegar a Marte en nuestro futuro viaje en busca de nuevos planetas en otras galaxias? La respuesta es, indudablemente, tecnología.

La tecnología es a los hombres lo que la magia es a los magos. Creando, desarrollando y mejorando nuestra tecnología, llegaremos cada vez más lejos. Y en el camino tendremos que resolver los muchos inconvenientes que no nos dejan seguir avanzando. En general —y en lo sucesivo serán secciones de #accionaLA para crear tormentas de ideas entre todos nosotros— se requiere de ver más allá del presente. Decía Peter F. Drucker: “la mejor forma de predecir el futuro es crearlo” y todo comienza en nuestra mente, así que la primera sección la hemos denominado “De Deseo a Visión”. Luego, más concretamente, necesitamos de educación en cantidad, de calidad y abierta a los conocimientos que se generan en el resto del mundo, pero mientras trabajamos desarrollando nuestros sistemas educativos y de formación, tenemos la obligación de avanzar. Es por ello que la segunda sección la llamamos “Edúcate”. También requerimos de cada vez más iniciativas que lleguen al éxito, y por eso creamos la tercera sección que se titula “Lidera”, donde entre otras cosas hablaremos de la infraestructura requerida, del financiamiento tanto público como privado, y cómo hacer que todo este proceso sea comercial. Me atrevería a decir que la cuarta sección, “Creencia social”, es la más controversial porque intercambiaremos ideas sobre la organización social y qué rumbo debería seguirse para crear un ambiente propicio a la innovación y la creatividad. Y por último pero no menos importante tenemos la sección “Retribuye”, donde mostraremos lo que están haciendo los latinoamericanos para contribuir con su sociedad, para inspirarnos en hacer lo mismo.

¿Se dan cuenta de que mientras más analizamos lo que necesitamos para seguir adelante, nos vamos acercando a las dificultades con las que nos enfrentamos día a día? Lo bueno de analizarlo de esta manera es que los problemas pierden peso al tener objetivos mayores y visión de futuro. El empresario chino más rico del mundo y primer hombre de negocios de ese país en aparecer en la portada de la revista Forbes, Jack Ma, dice que en vez de buscar soluciones rápidas, hay que centrarse en establecer estabilidad y buenos planes a largo plazo y finaliza: “Hoy puede que todo sea difícil, mañana podrá ser peor. Pero el día siguiente será excelente”.

Es por eso que estoy convencido de que hay que tener como objetivo máximo la investigación y el desarrollo de tecnología. Esto exigiría tanto de nosotros, tanta colaboración y tanto intercambio de ideas, que evolucionaremos como personas y sociedad, resolviendo problemas actuales y abonando el camino a las próximas generaciones.

Debo confesar que cuestionarme la realidad e imaginarme las infinitas posibilidades que tenemos en este momento es algo que me apasiona. Algunos dirán que estoy desquiciado, pero ¡qué más da! En pocos años, la realidad ya habrá dejado atrás los límites a donde llegó mi imaginación hoy. Cuando eso suceda, ya nadie me creerá loco, y vendrán otros soñadores con nuevos desvaríos.

Te invito a que seas partícipe de este recién iniciado proyecto de #accionaLA interactuando a través de todas mis redes sociales.

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AFG.

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