Espaliano - Anthony Frassino González
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Espaliano

Espaliano

La vida da muchas vueltas, y por eso estoy fuera de Venezuela en estos días. Regresaré pronto, pero tardaré lo suficiente como para tener que hacer cambios en mi rutina, horarios y trabajo.

Que viajar te abre la mente, es algo que sabemos todos. Pero cuando tienes que establecerte en un lugar distinto al tuyo no solo aprendes cosas nuevas, sino que tienes que modificar por completo lo que eras antes. Y de todos los cambios que hay que hacer para llevar una vida normal, me doy cuenta de que el más urgente es el del lenguaje. En serio: hacerte entender es vital para sobrevivir, incluso cuando hablas el mismo idioma… O crees que lo hablas.

Me pasa donde estoy, en un pequeño pueblo llamado Muro Lucarno, al sur de Italia. Ahí la comunidad es profundamente expresiva no solo por su dialecto propio (Italia tiene uno para cada región), sino porque los gestos son tan o incluso más importantes que las palabras. Cuando no entiendes algo en particular, las señas ayudan a entender todo lo que se escapó.

Los dialectos nacieron de la mezcla del italiano con las lenguas extranjeras. En ocasiones hay pueblos vecinos que no se entienden aunque hablan el mismo idioma, precisamente por la variedad que hay. En esa realidad se mezcla Muro Lucano, que apenas roza los 6 mil habitantes, pero tiene una importante representación venezolana descendiente de una generación que hizo el viaje contrario: emigró desde acá a nuestro país. Hoy esa comunidad hace de todo para mantener sus raíces, desde la “feria de la arepa” hasta noches de gaita o la celebración del 18 de noviembre.

Me reúno con ellos y noto que ninguno ha perdido su acento, pero mezclan constantemente palabras en italiano con el español, producto del cruce de cables que tienen en la cabeza. Yo el primero, pues apenas llevo dos semanas. Quieres hablar español y piensas en italiano, o quieres hablar italiano y piensas en español. Medio en broma, medio en serio, estoy seguro que de esta nueva migración nacerá un nuevo dialecto, cual “spanglish”, al que podría llamarse “espaliano” en un futuro, ya que la necesidad de comunicarse es intensa y la llegada de nuevos miembros no se detiene.

Mi amigo y profesor Miguel Zambrano me enseñó que hablar bien se produce por dos razones: aspiracional o por obligación. La aspiracional —que es por la que decido aprender de esta nueva realidad— se da cuando estás dispuesto a trabajar para ser mejor persona y ser un buen ejemplo para los demás. Aprender por obligación ocurre cuando estás en un trabajo y necesitas comunicarte de manera efectiva. Cuando una de las dos cosas motivan a hablar mejor, se hace más fácil ser consciente de haber pronunciado mal o incompleta una palabra, y te conviertes en tu mejor maestro.

Aunque me gusta esa idea del espaliano. Quizás llegue a tener éxito.

AFG

 

“El lenguaje es el bien más precioso

y a la vez el más peligroso que se le ha dado al hombre”

Friedrich Hölderlin

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