El Nubank de David Vélez arrasa en Brasil - Anthony Frassino González
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El Nubank de David Vélez arrasa en Brasil

El Nubank de David Vélez arrasa en Brasil

Numerosas tarifas, altas tasas de interés, burocracia. Si estas palabras se encuadran bien en el mercado bancario latinoamericano, con Nubank pierden sentido

En su forma más elemental, un banco funciona así: el cliente le entrega su dinero a cambio de una rentabilidad. El banco coge el dinero (y el de los otros clientes) e invierte en cosas que generan ganancias a sus accionistas. Si hay suerte, el cliente obtendrá algo de esas ganancias —en forma de intereses—, pero el grueso irá a la junta directiva. En otras palabras, da su dinero al banco y éste tiene vía libre para usarlo en lo que quiera para ganar aún más dinero.

Así ha sido desde el nacimiento de la banca, antes del Renacimiento. Cierto que hoy tenemos internet y aplicaciones móviles, pero la esencia es la misma. Esa certeza la tuvo el colombiano David Vélez cuando lanzó en Brasil Nubank, una empresa de servicios tecnológicos financieros con los “millenials” como núcleo del negocio.

Luego de aterrizar en Brasil en 2011, David tuvo que ir al banco cuatro veces para abrir una cuenta bancaria por culpa de trámites insufribles. Tras penar para movilizar su dinero en la calle (en Sao Paulo casi no existe el efectivo), este exanalista de Goldman Sachs  con posgrado en Stanford quiso eliminar las barreras de un banco tradicional, como las oficinas físicas o las largas colas de atención al cliente, centrando su propuesta en el pago de productos y servicios.

En 2014 desarrolló una sencilla aplicación móvil con algunas mejoras: el control de gastos, alarmas de sobregiros o bloqueo de transferencias  por posible robo, entre otras. Básicamente el cliente instala la aplicación, pide su tarjeta, y en menos de cinco días la recibe en su casa si es aprobada.

El negocio caló y Vélez recogió más de 179 millones de dólares de varias firmas de capital de riesgo, entre ellas Sequoia (que financió a un tal Steve Jobs para fundar Apple). Hoy es la mayor startup brasileña de servicios financieros. Para obtener su codiciada tarjeta morada la lista de espera es de más de un millón y medio de personas. Tras ser aceptada como una “institución de pago” en el banco central de Brasil, Nubank anunció hace dos semanas que invertirá el dinero de sus clientes en deuda pública y les ofrecerá el 99 por ciento de los intereses.

Nubank crece y abrirá ahora las cuentas digitales para alcanzar a unos 60 millones de brasileños que no tienen cuenta bancaria, pero sí un teléfono inteligente. Para enamorarlos, cobra solo el 12 por ciento —la mitad del resto de los bancos—, y al enfocarse en un único producto, puede atender el mercado crediticio mejor que cualquier banco con 100 opciones.

Así cerró 2017 con más de 3 millones de clientes y 850 empleados. Más de 10 millones de clientes están tocando la puerta, y según los analistas, el valor de la empresa ya supera los 800 millones de dólares, rozando el anhelado “Nivel Unicornio”, como se llaman las firmas valuadas en más de mil millones. “Crecimos más rápido de lo que imaginamos”, dice Vélez.

Hoy Nubank ve con deseo el mercado asiático y suelta una perla: “realmente estamos mirando a China como el país que muestra el futuro del dinero, mucho más que Estados Unidos o Europa”, dijo refiriéndose a las instituciones que usan al pago digital en lugar de los métodos tradicionales como las chequeras.

 

“Todos los del mundo financiero me dijeron que lo olvidara, pero vi que hablaban sin saber mucho del tema. Decidí que valía la pena intentarlo y el Nubank creció más rápido de lo que imaginamos”

                                                                                                     David Vélez

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