¿Regionalista Yo? - Anthony Frassino González
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¿Regionalista Yo?

¿Regionalista Yo?

La zulianidad está estrechamente ligada al regionalismo, por eso realizamos esta semana una encuesta con las siguientes preguntas:

Los resultados entre los 1.216 participantes fueron los siguientes: un 65 % afirmó que es bueno ser regionalista, mientras que un 35 % aseguró que no. El por qué de sus afirmaciones coincidieron entre los participantes:

Comentario común entre los que ven el ser regionalista como algo bueno:

  • Porque amas y cuidas tu región.

Comentario común entre los que ven el ser regionalista como algo malo:

  • Porque te aísla en un egoísmo haciéndote perder la perspectiva y no aprecias lo que te rodea más allá de tu región.

 

Consideraciones.

En los resultados podemos ver que para la mayoría es bueno ser regionalista, pero existe un porcentaje importante que lo ve como negativo, porque aseguran que esto crea una especie de aislacionismo, es decir, que para los zulianos no existe otra cosa más que el Zulia, y en cierta forma es así, pero no como se lo imaginan. Para nosotros el Zulia es lo mejor, es nuestra tierra, terruño, madre, abuela, el Relámpago, la China, el Puente y las Águilas, pero también nos sentimos venezolanos y latinoamericanos. En lo particular desde hace mucho tiempo estoy trabajando en un movimiento latinoamericano que hoy lleva el nombre de “Acciona Latinoamérica” y como herramienta para trasmitir el sueño que tengo para la región, escribí mi primera novela titulada “Conoce tu futuro, El Daerin” donde dejo en evidencia cómo visualizo el futuro de Latinoamérica, lo que podría desmentir la creencia social de que los zulianos somos “los catalanes de Venezuela”, es decir, separatistas.

Son diferentes los motivos por los que nos llaman regionalistas, y en este artículo quiero describirlos uno por uno, con experiencias propias y de cercanos, para que ustedes saquen sus propias conclusiones.

Nos caracterizamos por enaltecer lo nuestro. En un viaje que hice al sur del Lago de Maracaibo, navegué entre los manglares de la Ciénaga de Juan Manuel, saliendo desde Puerto Concha. Por todo el camino me acompañaron unos curiosos destellos rojizos que resultaron ser unos saltarines monos araguatos cuando pude agudizar bien la vista. El agua era oscura y tranquila como un manto, solo la removía el paso del motor, cual costurera sobre la tela. Avanzábamos entre la vegetación densa y perfumada, y de vez en cuando una gaviota se espantaba por el acecho de un caimán cercano. Esa es solo una parte de un paisaje que me hizo recargar el cuerpo y el alma a través de todos los sentidos.

Luego de una navegación tranquila desembocamos en el Lago de Maracaibo, y ante nosotros una panorámica se abrió como si de un mar se tratara: miré a estribor y unos cuantos palafitos nos invitaban a disfrutar, desde sus aposentos, la más maravillosa vista del horizonte del estuario. Pasamos aquella tarde como cualquier otra, con la excepción de que la noche nunca cayó, como sucede en los breves veranos en el ártico con el sol de medianoche: el Relámpago del Catatumbo iluminó el Lago con tanta ferocidad, que en su silencio podíamos escucharlo tronar. Mentiría si dijera la cantidad exacta de destellos, pero como buen zuliano —que todo lo exageramos—, puedo afirmar que dejé de contar cuando llevaba más de mil. Sin pensarlo comencé a cantar, y un compañero que no era zuliano me preguntó el nombre de la canción. Cuando le dije que era “Sobre Palmas”, el himno del Zulia, me confesó pensativo que él no se sabía el de su estado.

Nos gusta demostrar de donde somos, exagerando nuestra peculiar forma de hablar: con propiedad les digo que a un maracucho se le reconoce hasta en China, porque hace unos años tuve la oportunidad de conocer el país asiático y mientras disfrutaba con mis amigos en una mesa a orillas de la piscina del hotel, se nos acercaron unas personas, y sin siquiera saludar, nos preguntaron que si éramos maracuchos. Se pueden imaginar el volumen de nuestra conversación, que nos reconocieron hasta en la China.

Extrañamos nuestra tierra cuando estamos lejos: Desde hace mucho conozco a uno de los máximos exponentes de la música bailable del Zulia, —Argenis Carruyo, “El Volcán de América”—. Argenis es solicitado cada vez más en el extranjero; Islas Canarias, Miami, Houston o Atlanta son algunas de sus paradas fijas para deleite de esas ciudades, pero él lo dice muy claro: “más de tres semana fuera de Maracaibo ¡Es pa’ locos!”. Por más difíciles que sean las circunstancias actuales, muchos zulianos que han emigrado sueñan con volver a su tierra.

Por todo lo anterior y por estar convencido de que el Zulia es lo mejor —en términos coloquiales — de la “bolita del mundo” nos llaman regionalistas. Yo me pongo a pensar y me pregunto: ¿qué sería de Latinoamérica si todos fuéramos regionalistas con ella?

Déjame saber tu respuesta a esta pregunta a través de mis redes sociales usando las etiquetas  #CreenciaSocial o #accionaLA para responderles, y me despido no sin antes felicitar a todos los zulianos que están esparcidos por el mundo. ¡Feliz Día de la Zulianidad!

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